La diferencia de osmolaridad entre el liquido intratubular y el del intersticio es insignificante cualquiera sea el nivel en que se analice. En otras palabras, la presión osmótica intersticial se modifica paralelamente con la intratubular. Por el contrario, la diferencia es considerable si se compara el líquido del túbulo proximal (isosmótico respecto al plasma) con el del asa de Henle (marcadamente hiperosmótico). La osmolaridad del líquido en los túbulos proximal y distal es muy semejante, pero en el túbulo distal es ligeramente hipoosmótico.
El intersticio en la médula (próxima a la papila) es altamente hiperosmótica ( osmolaridad 3-4 veces superior a la de la médula cercana a la corteza renal ) En la conservación de esta hiperosmolaridad participan los vasos rectos (vasa recta), que funcionan como otro de los elementos del sistema de contracorriente. En efecto, a medida que la sangre fluye hacia la
A través de los procesos recién analizados, el líquido en el túbulo distal no sólo no se ha concentrado, sino que se ha hecho ligeramente hipoosmótico. La concentración del líquido intratubular requiere la presencia de la hormona antidiurética (ADH) la cual hace permeable para el H20 las paredes del túbulo distal y del túbulo colector. A este nivel pasa agua del líquido intratubular al intersticio hasta que ambos se hacen isoosmóticos al final del túbulo distal, para tornarse progresivamente hiperosmóticos en el túbulo colector hasta alcanzar un máximo a nivel de la papila renal. Como resultado final de esta cadena procesal iniciada por la ultrafiltración glomerular, se ha formado la orina, cuya cantidad, en relación con el volumen de ultrafiltrado glomerular, es escasa, pero cuya concentración es considerablemente mayor (Fig. 65).
Es importante notar que el exceso de agua en el compartimiento extracelular, inhibe la secreción de ADH. Debido a esto se elimina una
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