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sábado, 14 de mayo de 2011

La circulación sanguínea y Linfática

De igual modo que las calles de una ciudad son las vías por donde entran los alimentos y salen los residuos, en el cuerpo humano el aparato circulatorio es el conjunto de vías por donde se transportan las sustancias que necesitan las células, así como los residuos resultantes del metabolismo celular. En esta fotografía se puede observar un grupo de glóbulos rojos cargados de hemoglobina circulando por el interior de un fino capilar sanguíneo. Los colores son inventados, ya que la microscopía electrónica no permite observar colores.

1.1 El aparato circulatorio  
El aparato circulatorio es el que se encarga de distribuir los alimentos y el
oxígeno por todo el cuerpo y de recoger los productos de desecho que resultan del metabolismo de las células. Está formado por:
  • Dos líquidos circulatorios que contienen elementos celulares: la sangre y la linfa.
  • Una bomba que impulsa la sangre: el corazón.
  • Una serie de conductos: los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares) y los vasos linfáticos.
1.2 La sangre 
La sangre es un tejido cuyas células están suspendidas en un medio líquido. Está constituida por:
  • Un líquido amarillento, ligeramente viscoso y salado llamado plasma.
  • Un conjunto de elementos celulares denominados células sanguíneas, de tres tipos: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas.
Una persona adulta suele tener unos 5 litros de sangre

El plasma. Está formado por agua (90 %) y por sustancias disueltas que transporta de un lugar a otro. Así pues, se distinguen los siguientes componentes:
  •  Nutrientes (glucosa, aminoácidos, lípidos, agua y sales minerales), que son llevados desde el aparato digestivo hasta el resto del cuerpo.
  • Productos de desecho, que son transportados desde las células donde se originan hasta los órganos excretores. Así, la  urea y el  exceso de sales son transportados hasta los riñones, que los expulsa al exterior, y el dióxido de carbono es trasladado hasta los pulmones, desde donde sale al exterior.
  • Hormonas, que son transportadas desde las glándulas que las producen hasta los órganos donde son utilizadas.
  • Otras sustancias: proteínas como el  fibrinógeno, que contribuye a la coagulación de la sangre o los anticuerpos, la heparina (anticoagulante), sustancias tóxicas, etc.
Glóbulos rojos, hematíes o eritrocitos.
Son células que han perdido su núcleo y que contienen una gran cantidad de hemoglobina, una proteína de color rojo capaz de captar y liberar moléculas de oxígeno.
Su función es transportar el oxígeno necesario para la respiración celular, desde los pulmones hasta todas las células.  En 1 mm3 de sangre hay unos 5 000 000 de glóbulos rojos. Cuando una persona tiene un déficit de glóbulos rojos, se dice que padece anemia; una falta de hierro o de vitamina B12 en la dieta puede ser la causa de ello.
Glóbulos blancos o leucocitos
Son células con núcleo que tienen función defensiva y de limpieza. Existen unos 8 000 por mm3
y los hay de varios tipos. 
Unos  fagocitan y digieren los microbios y las células viejas; otros, denominados linfocitos, producen unas sustancias llamadas anticuerpos, las cuales ayudan a destruir los microbios y se unen a determinadas moléculas extrañas que puedan haber penetrado en nuestro cuerpo, anulando sus efectos perjudiciales.
El pus que se forma en una herida infectada está constituido por los microbios que han producido la infección, así como por los glóbulos blancos que han muerto en la lucha.
Plaquetas
Son fragmentos celulares sin núcleo cuya función es producir la coagulación de la sangre. En 1 mm3
de sangre hay entre 150 000 y 300 000.
Cuando se produce una herida, las plaquetas se rompen al rozar con los bordes de los vasos rotos y liberan una sustancia, la  trombina, que transforma el fibrinógeno del plasma en una sustancia llamada fibrina, que
forma fibras diminutas. Estas fibras atrapan los glóbulos rojos, dando lugar a la formación de un coágulo, evitando así que salga más sangre y que entren microbios.
Después, el coágulo se endurece y forma una costra, que protege la herida mientras la piel se regenera. 


2. Los vasos sanguíneos  
La sangre circula siempre por el interior de unos conductos denominados vasos sanguíneos: arterias, venas y capilares. Las arterias se ramifican en  arteriolas y estas, en capilares, luego estos se unen y forman vénulas y, a su vez, estas se unen para formar las venas. 
Arterias. Son los vasos sanguíneos por los que circula la sangre que sale del corazón y se distribuye por todo el cuerpo. Son vasos muy elásticos cuyo diámetro puede aumentar y disminuir gracias a una gruesa capa de fibras musculares de su pared. Esta soporta presiones de 11 a 14 cm de mercurio durante la sístole ventricular y de 6 a 9 durante la diástole ventricular. En ella se distinguen tres capas:

  • La túnica externa de tejido conjuntivo.
  • La túnica media gruesa de fibras musculares anulares de fibras elásticas. 
  • La túnica interna muy fina de células epiteliales.

Venas. Son los vasos sanguíneos por los que circula la sangre que se dirige desde los capilares hacia el corazón.
Son mucho menos elásticas que las arterias y en su interior la presión es muy baja. Para evitar el retroceso de la sangre, en su interior hay unas válvulas con forma de nido de golondrina que  se llaman válvulas semilunares. Su pared presenta también tres capas como las arterias, pero con la túnica media mucho más fina y con menos fibras elásticas.
Capilares. Son los vasos sanguíneos situados entre las arterias y las venas. Su diámetro es tan pequeño que la sangre circula muy lentamente a través de ellos y los glóbulos rojos tienen que deformarse para poder pasar. Esto, más el hecho de que la pared del capilar está constituida por una sola capa de células epiteliales (endotelio), facilita el intercambio de sustancias (agua, nutrientes, oxígeno, dióxido de carbono, urea, etc.) con los tejidos y permite la salida de glóbulos blancos. 


El corazón  
3.1 Forma y estructura del corazón 
El corazón del ser humano es un órgano muscular hueco del tamaño de un puño, de forma cónica, con la punta hacia abajo y hacia la izquierda y está situado en el tórax, entre los dos pulmones. Su función es bombear la sangre para que llegue hasta las partes más alejadas del cuerpo.
El músculo cardiaco (miocardio) está dividido interiormente en cuatro cámaras: dos superiores de paredes finas llamadas aurículas, que reciben la sangre que llega al corazón, y dos cámaras inferiores de paredes gruesas llamadas ventrículos, que impulsan la sangre al exterior del corazón.
La  aurícula izquierda está comunicada con el  ventrículo izquierdo y el paso está regulado por la válvula mitral. La aurícula derecha está comunicada con el ventrículo derecho y el paso está regulado por la válvula tricúspide. 
A la aurícula izquierda llegan las dos venas cavas y del ventrículo izquierdo sale la arteria aorta. A la aurícula derecha llegan las venas pulmonares y del ventrículo derecho sale la arteria pulmonar.
El corazón, como cualquier músculo, precisa que la sangre le aporte los nutrientes y el oxígeno necesario para funcionar. De ello se encarga el sistema circulatorio coronario.


3.2 Funcionamiento del corazón
El corazón se contrae y se dilata de una manera rítmica, es lo que se llama latido cardíaco. Estos latidos impulsan la sangre por todo el cuerpo. El período comprendido entre el final de una contracción y el final de la siguiente se llama ciclo cardíaco que, en el corazón en reposo, dura unos 0,8 segundos, es decir, late entre 70 y 80 veces por minuto. En cada latido se oyen dos ruidos, que se parecen a los sonidos: loop dup (loop, dup, loop, dup...).
Un ciclo cardíaco comprende una fase de dilatación llamada diástole y una fase de contracción llamada sístole, produciéndose primero la sístole auricular y luego la sístole ventricular. 
Como las paredes de las aurículas son finas, en el llenado de los ventrículos influye mucho más la diástole que la sístole auricular.
 

Diástole (dura 0,4 segundos)
Las paredes del corazón se dilatan y la sangre entra en él.
La sangre pobre en oxígeno, que procede del cuerpo, entra en la aurícula derecha a través de las venas cavas.
La  sangre rica en oxígeno, que procede de los pulmones, entra en la aurícula izquierda a través de las venas
pulmonares. 
La sangre que hay en las arterias no retrocede al corazón, porque se cierran las válvulas sigmoideas. Esto produce el segundo sonido, el más corto o dup.

Sístole auricular (dura 0,1 segundos)
Las aurículas se contraen y las válvulas tricúspide y mitral se abren, haciendo que la sangre vaya hacia los
ventrículos, que, en este momento, están relajados, es decir, en diástole, y se acaban de llenar.
Se considera que el 70 % de la sangre que llena los ventrículos en  diástole se debe a la diástole ventricular y el 30 %, a la sístole auricular.

Sístole ventricular (dura 0,3 segundos)
Los ventrículos se contraen forzando la salida de la sangre fuera del corazón; para permitirlo, las válvulas semilunares se abren y las válvulas mitral y tricúspide se cierran. Esto produce el primer sonido, el más largo o loop. En este momento, las aurículas se relajan, es decir, están en diástole. 
La  sangre pobre en oxígeno del ventrículo derecho sale por la arteria pulmonar hacia los pulmones.
La  sangre rica en oxígeno del ventrículo izquierdo sale por la arteria aorta para ser distribuida por los diferentes órganos.

3.3 La contracción cardíaca y el pulso
El propio corazón produce los estímulos para que su musculatura se contraiga, a diferencia de lo que sucede con los demás órganos, que necesitan ser estimulados por el sistema nervioso. Este estímulo se inicia en la aurícula derecha (en el llamado nódulo sinoauricular o marcador del paso). Después recorre las aurículas, llega al tabique que hay entre los ventrículos y se distribuye por sus paredes desencadenando su contracción. Entonces, la sangre es impulsada con fuerza y las arterias primero se dilatan y luego se contraen. 
Este movimiento recibe el nombre de pulso y puede ser percibido aplicando las yemas de los dedos encima de una arteria superficial, como la que pasa por las muñecas. La frecuencia del pulso coincide con las contracciones del corazón (70 a 80 pulsaciones por minuto en condiciones normales). 
El corazón puede continuar latiendo fuera del cuerpo durante cierto tiempo.
Los impulsos eléctricos cardiacos pueden ser registrados en unos gráficos llamados electrocardiogramas.
3.4 La presión sanguínea
 La presión sanguínea es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes
de los vasos sanguíneos. Médicamente, la más importante es la presión arterial.
Esta es necesaria para que la sangre llegue a todas las partes del cuerpo a la velocidad adecuada para poder pasar por los capilares más finos. 
Los ventrículos son los responsables básicos de esta presión, especialmente el izquierdo que, al tener las paredes más gruesas, se contrae con más fuerza. La presión arterial tiene un valor máximo o presión sistólica y un valor mínimo o presión diastólica, que varían según la edad. 
En la sístole del ventrículo izquierdo se genera una presión sobre las paredes arteriales de unos 12 cm de mercurio, mientras que durante la diástole esta es sólo de 7 a 8 cm de mercurio.

4. La circulación de la sangre  
La circulación sanguínea humana es cerrada, doble y completa.
Cerrada. La sangre siempre circula por el interior de los vasos, a diferencia de lo que sucede en muchos invertebrados, en los que el líquido circulante sale de los vasos y llena una serie de espacios o lagunas del interior del animal. 
Doble. La sangre circula en un doble circuito, ya que para dar una vuelta completa por todo el cuerpo ha de pasar dos veces por el corazón. Los dos circuitos son:

  • Circulación menor o pulmonar. La sangre sale del ventrículo derecho por la arteria pulmonar hasta los pulmones y regresa a la aurícula izquierda por las venas pulmonares.
  • Circulación mayor, sistémica o general. La sangre sale del ventrículo izquierdo por la arteria aorta hasta todos los órganos del cuerpo y vuelve a la aurícula derecha a través de las venas cavas.
En la circulación mayor, la sangre que llega a los órganos va cargada de oxígeno que interviene en la respiración celular para obtener energía. En este proceso se produce dióxido de carbono que pasa a la sangre, con lo cual esta sale de los órganos con mucho dióxido de carbono y poco oxígeno. Por convención,
la sangre rica en oxígeno se representa de color rojo y la pobre en oxígeno, de color azul.
Completa. En el corazón no se mezcla la sangre rica en oxígeno (pasa por la parte izquierda) con la sangre pobre en oxígeno (pasa por la parte derecha).
En otros organismos, como por ejemplo en los anfibios, sí se mezclan y por ello se denomina circulación incompleta.


5. El sistema linfático  
La elevada presión de la sangre que circula por los capilares sanguíneos provoca que salga de estos vasos parte del plasma sanguíneo. Este líquido, que contiene oxígeno, glucosa, aminoácidos y lípidos, en parte no es reabsorbido y queda en los espacios intercelulares; es el denominado plasma intersticial. De él las células toman el oxígeno y los nutrientes, los usan para obtener energía y vierten los productos de desecho (dióxido de carbono y urea). Es necesario un sistema que devuelva el plasma intersticial al sistema sanguíneo, y este es el sistema linfático.
Además, el sistema linfático efectúa el transporte de las grasas absorbidas en el intestino delgado (así se disminuye su concentración en los capilares sanguíneos intestinales) y la producción y transporte de los linfocitos, que son las células que producen los anticuerpos.
El sistema linfático es el responsable de la circulación de la linfa. Está constituido por los capilares linfáticos, los vasos linfáticos y los ganglios linfáticos.
Capilares linfáticos. Son pequeños vasos de paredes muy finas y ciegos, es decir, cerrados por un extremo. Su función es reabsorber el plasma intersticial.
Vasos linfáticos. Son conductos que tienen su origen en la confluencia de muchos capilares linfáticos. Sus paredes son finas y están provistas interiormente de unas válvulas semejantes a las de las venas, que impiden que la linfa retroceda. La linfa se desplaza hacia la cavidad torácica debido a la presión del líquido intercelular y a las contracciones de los músculos situados junto a los vasos linfáticos. Esto explica por qué la práctica regular del ejercicio físico favorece el retorno de la sangre al corazón y de la linfa de las extremidades. 
Los vasos linfáticos desembocan en unos conductos linfáticos mayores que vierten su contenido al torrente circulatorio. Los más importantes son la gran vena linfática, que desemboca en la vena subclavia derecha, y el  conducto torácico, que desemboca en la vena subclavia izquierda.
Ganglios linfáticos. Son engrosamientos del tamaño de un guisante situados en los vasos linfáticos. Los más voluminosos están en las axilas, en las ingles y en el cuello. En ellos se forman los linfocitos y se eliminan elementos infecciosos de la linfa. Cuando hay una infección, se inflaman.
La linfa. Es el líquido que circula por el interior de los vasos linfáticos; procede del plasma intersticial o intercelular reabsorbido en todo el cuerpo y de las grasas reabsorbidas en las paredes intestinales, resultantes de la digestión de los alimentos. Además, contiene los linfocitos producidos en los ganglios linfáticos. Los linfocitos son un tipo de glóbulos blancos que producen anticuerpos, sustancias de defensa que inactivan los antígenos o cuerpos extraños que entran en el cuerpo y pueden causar infecciones.


6. Enfermedades del aparato  circulatorio 
Hipertensión
Es el aumento crónico de la presión arterial.
Aterosclerosis Es el endurecimiento de las arterias debido al depósito de placas de una sustancia grasa llamada colesterol (placas de ateroma) en las paredes internas de las arterias. El endurecimiento de las arterias provoca que la sangre circule con mayor dificultad, con el consiguiente aumento de la presión interna (hipertensión).
Debido a ello aumenta la probabilidad de rotura de los vasos sanguíneos.
Arteriosclerosis
Endurecimiento y engrosamiento de las paredes arteriales debido a las pequeñas lesiones que se producen con la edad.La aterosclerosis y la arteriosclerosis son las enfermedades más frecuentes del aparato circulatorio. Están muy relacionadas y son causa de la angina de pecho y del infarto de miocardio.
Angina de pecho
Es un fuerte dolor en el pecho, el cuello y los brazos debido a que la musculatura cardíaca no recibe suficiente sangre por una obstrucción en las arterias coronarias. Suele remitir al cabo de unos minutos de reposo.
Infarto Es la muerte de un grupo de células de un determinado órgano por falta de
irrigación sanguínea. Si la parte afectada es grande, el órgano deja de funcionar, ya que sus células no reciben ni los nutrientes ni el oxígeno que necesitan para obtener energía. Los infartos de miocardio y cerebrales pueden producir la muerte si la zona afectada es muy grande.
El infarto puede deberse a la rotura de vasos sanguíneos causada por un traumatismo o un aumento de la tensión arterial; también puede ser el resultado de la obstrucción de alguna de las arterias que llevan la sangre al órgano.
La obstrucción puede deberse a un coágulo de sangre (trombo) que se ha producido por pequeños depósitos de colesterol; en este caso, la obstrucción se denomina  trombosis. También puede deberse a la llegada de un coágulo desprendido de otro lugar (émbolo); en este caso se denomina embolia.
Las embolias y las trombosis cerebrales pueden provocar una parálisis total o parcial del cuerpo, dependiendo de la extensión de la zona afectada.
El infarto de miocardio se manifiesta con un dolor agudo que, a diferencia de la angina de pecho, es incesante.
Soplo cardíaco Es un ruido característico que se percibe al auscultar el corazón con el estetoscopio y suele indicar anomalías en las válvulas.
Taquicardia no fisiológica Es un incremento de la frecuencia cardíaca por encima de 100 latidos por
minuto, pese a estar en estado de reposo.

Resumen
El aparato circulatorio
Es el encargado de distribuir los alimentos y el oxígeno por todo el cuerpo y de recoger los productos de
desecho de las células. Está formado por la sangre, el corazón y los vasos sanguíneos (arterias, venas
y capilares).
La sangre Es un tejido constituido por un líquido llamado plasma y un conjunto de células: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
Plasma. Está constituido por agua (90 %) y por sustancias disueltas, como nutrientes (glucosa, proteínas, etc.), sales minerales, productos de desecho (urea, dióxido de carbono), hormonas, fibrinó-
geno, etc.
Glóbulos rojos o hematíes. Son los responsables de transportar el oxígeno.
Glóbulos blancos o leucocitos. Son los responsables de fagocitar los microbios y de fabricar los anticuerpos.
Plaquetas. Se encargan de la coagulación de la sangre.
El corazón Es un músculo hueco que se contrae (sístole) y distiende (diástole) rítmicamente (late), bombeando la sangre hacia todo el cuerpo. El período entre una contracción y la siguiente es el ciclo cardíaco. 
Presenta cuatro cavidades:  aurícula izquierda, aurícula derecha, ventrículo izquierdo y ventrículo
derecho. Entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo está la válvula mitral y entre la aurícula
derecha y el ventrículo derecho está la válvula tricúspide.
La circulación sanguínea humana es cerrada, doble y completa
Circulación mayor o sistémica. La sangre sale del ventrículo izquierdo por la arteria aorta, que se ramifica en arterias, arteriolas y capilares. En los capilares se realiza el intercambio con las células de gases, nutrientes y sustancias de desecho. Desde los capilares se dirige al corazón por las vénulas y venas.
Entra en la aurícula derecha por la vena cava inferior y la vena cava superior.
Circulación menor o pulmonar. La sangre pasa de la aurícula derecha al ventrículo derecho y de aquí
a las arterias pulmonares, que la llevan a los pulmones. En los capilares pulmonares se oxigena y por las
venas pulmonares regresa a la aurícula izquierda, finalizando así el doble circuito.
El sistema linfático
Es el responsable de devolver el plasma intercelular (que ha salido de los capilares sanguíneos) al aparato
circulatorio sanguíneo. Además transporta las grasas absorbidas en el intestino y produce los linfocitos,
células que originan los anticuerpos.
El sistema linfático está constituido por:
• La linfa. Es el líquido que circula por el interior de los vasos linfáticos; procede del plasma intersticial
reabsorbido y contiene linfocitos. 
• Los capilares linfáticos. Son vasos de paredes muy finas y ciegos en los que se reabsorbe el plasma intersticial.
• Los vasos linfáticos. Son los conductos formados por la confluencia de muchos capilares. Presentan
válvulas semilunares. Los más importantes son: la gran vena linfática y el conducto torácico que
desembocan en las venas subclavias.
• Los ganglios linfáticos. Son unos pequeños engrosamientos situados en los vasos linfáticos, en cuyo
interior se forman los linfocitos. 
La prevención de las enfermedades circulatorias
Las enfermedades relacionadas con el aparato circulatorio constituyen una de las principales causas de mortalidad. A continuación se citan las principales circunstancias que las favorecen, así como el modo de prevenirlas.
Las donaciones de sangre
La sangre no se puede fabricar artificialmente y se obtiene gracias a donantes voluntarios. Esta sangre se analiza y se separa en glóbulos rojos, plasma y plaquetas, y se guarda en los cuartos frigoríficos de los bancos de sangre de los hospitales.
El principal requisito para donar sangre es la voluntad de cualquier persona para realizar un acto  desinteresado y solidario. No obstante, existen una serie de requisitos motivados por la necesidad de proteger la salud del donante y del receptor:
• Tener entre 18 y 65 años.
• Pesar más de 50 kg.
• Sentirse bien.
• No estar en ayunas.
• No haber donado sangre en los últimos dos meses (los hombres pueden donar 4 veces al año y las mujeres,
 Los diferentes componentes de la sangre se emplean en el tratamiento de distintas enfermedades (leucemia, cáncer...), ante hemorragias, en la elaboración de medicamentos y otros actos médicos, como trasplantes e intervenciones quirúrgicas.
Además de todas estas necesidades derivadas de tratamientos e intervenciones quirúrgicas, deben existir unas cantidades mínimas que cubran las posibles urgencias.
Hay un tipo de donación denominada aféresis, en la que se extraen, por separado, solo aquellos componentes de la sangre que se necesitan, devolviéndole al donante el resto. Esto permite extraer del donante la combinación de componentes deseada y en mayor cantidad que la que se obtiene en la donación de sangre total.
Por cada millón de habitantes se necesitan unas 100 donaciones diarias y apenas se consiguen 70. Hacer llegar esta necesidad a toda la población, especialmente a los que puedan donar sangre, es una tarea muy importante. Una forma de conseguirlo podría ser localizar un centro hospitalario próximo que organice campañas de extracción de sangre, preguntarles si estarían dispuestos a desplazarse al centro educativo, averiguar cuántos padres, profesores y alumnos mayores de 18 años estarían dispuestos a hacer una donación de sangre y, si hay suficientes personas, acordar un día para hacerlo. Si todo sale bien, esto se podría repetir cada año y así podrías contribuir notablemente a paliar un importante problema que nos
afecta a todos. 

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Mi foto
Lcda. en Enfermería. Msc.Gerencia de Salud Pública. Diplomatura en: Docencia, Metodología e Investigación, Nefrología y Salud Ocupacional. Actualmente Bacherlor y Master en Ciencias Gerenciales.