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lunes, 28 de marzo de 2011

COLOCACION DE SONDA VESICAL (URINARIO)

Una sonda es un tubo de látex o de silicona cuya consistencia depende de su composición. Su tamaño esta calibrado en unidades francesas (CH) que miden la circunferencia externa. Las sondas vesicales tienen uno o varios orificios en la parte distal. Pueden tener 1, 2 ó 3 vías distintas. Las sondas de una vía suelen ser rígidas y se utilizan para sondajes intermitentes. Las sondas de 2 vías se usan para sondajes permanentes y la segunda vía sirve para hinchar el balón con agua bidestilada para fijarla. La primera vía lleva una guía para facilitar la introducción. En niños prematuros y lactantes pequeños se puede retirar la guía antes de sondar para minimizar el riesgo de provocar una falsa vía. En las sondas de tres vías, la tercera vía se utiliza para irrigar la vejiga de forma continua
SONDAS VESICALES

Las sondas urinarias son unos dispositivos que constan básicamente de tres partes:
  • La punta (es la porción por la que la sonda se introduce en la uretra),
  • El cuerpo,
  • El embudo colector o pabellón (es la porción por la que sale la orina).
La oferta posible de catéteres vesicales es muy amplia y se puede clasificar desde diferentes puntos de vista:
  • Según la duración del sondaje (intermitente, temporal, permanente).
  • Según el material del catéter.
  • Según el calibre y la longitud.
Según la duración del sondaje
El catéter para el sondaje intermitente se caracteriza por ser semirígido y por poseer una sola luz. Los tipos más frecuentes son:
  • Sonda de Nélaton. Tiene la punta recta. Se usa tanto en hombres (más larga) como en mujeres (más corta).
  • Sonda de Tiemann. Tiene la punta acodada y más fina, lo cual facilita el avance en el caso de los varones con la uretra estrecha.
El catéter que se usa para los sondajes tanto temporales como permanentes es un dispositivo flexible con las siguientes particularidades:
En la zona próxima a la punta posee un balón de autorretención que se infla desde una válvula externa que se encuentra cercana al pabellón (sondas tipo Foley). La capacidad del balón aparece impresa en el embudo colector, así como en el envoltorio de la sonda (generalmente entre 5 y 20 cm3).
  • En el embudo colector se conecta el sistema de drenaje que se haya elegido (también se puede colocar un tapón).
  • Pueden ser de dos vías (una para evacuar la orina y otra para inflar el balón desde el exterior) o de tres (se añade una tercera vía para poder introducir o sacar líquido de la vejiga).
Según el material del catéter:
El material con el que ha sido elaborado el catéter va a determinar sus características, que son las siguientes:
  • Elasticidad,
  • Coeficiente de fricción (preferiblemente bajo),
  • Biodurabilidad (tiempo máximo de permanencia sin deteriorarse),
  • Biocompatibilidad (capacidad de inducir reacciones o toxicidad),
  • Tendencia a la incrustación (precipitación de mucoides y cristaloides),
  • Tendencia a la adherencia bacteriana.
Los catéteres están hechos con biomateriales poliméricos que pueden ser naturales (látex) o sintéticos (cloruro de polivinilo, teflón, silicona u otros plásticos más modernos):
  • El látex ha sido el material de uso estándar, ya que es blando y maleable. Sin embargo, puede presentar incrustación rápida y toxicidad local con inducción de estenosis uretral. Su duración es de hasta 45 días.
  • La silicona es más adecuada para el sondaje permanente, al ser más biocompatible (induce estenosis uretral con menor frecuencia) y muy resistente a la incrustación. Sin embargo, su excesiva flexibilidad obliga a fabricar catéteres de paredes gruesas y con orificios de drenaje pequeños, mientras que su permeabilidad permite el desinflado progresivo del balón de retención (lo que conduce a la pérdida de la sonda o al recambio precoz). Como los catéteres de silicona pura son más caros, la mayoría están fabricados con látex que se recubre con silicona o teflón para mejorar su tolerancia y facilitar su inserción. Pueden durar hasta 90 días.
  • El cloruro de polivinilo (PVC) es un material más rígido y permite proporciones diámetro externo/interno óptimas para un drenaje adecuado. Es mejor tolerado que el látex y más barato que la silicona, aunque no es apto para el uso a largo plazo por la rápida incrustación que presenta.
  • Los materiales más modernos de superficie hidrofílica, por su mayor biocompatibilidad y su menor coeficiente de fricción, reducen la irritación de la mucosa y la incrustación.
  • El grado de adherencia bacteriana a la superficie del catéter es mayor con el látex y la silicona, variable con el teflón y escasa con los catéteres con superficie hidrofílica.
Según el calibre y la longitud de la sonda:
El calibre de la sonda se expresa según la escala francesa de Charrière (Ch), siendo un Ch equivalente a 0.33 mm. Son sinónimos de Ch las unidades French (FR) y French Gauge (FG). Los calibres disponibles se escalonan de dos en dos. La longitud varía dependiendo del tamaño de la uretra (varón, mujer o niños) y del propósito del cateterismo y se expresa en centímetros o en pulgadas (una pulgada equivale a 25 mm). Tanto en el pabellón de la sonda como en su envoltorio aparecen impresos el calibre y la longitud del catéter. La válvula a veces presenta un código de color para facilitar su identificación rápida. En la elección del calibre de la sonda se tendrá en cuenta que la uretra del varón tiene un diámetro que oscila entre 20 a 30 Ch y la de la mujer entre 24 a 30 Ch. Una recomendación práctica es comenzar con una sonda de 18 Ch y, si hay dificultad, intentarlo con sondas más delgadas. Las medidas más habitualmente empleadas son los siguientes:
  • Calibre: 8 Ch para los niños, entre 14 y 18 Ch para los hombres y entre 16 y 20 Ch para las mujeres.
  • Longitud estándar: 41 cm (aunque en las mujeres y los niños la sonda puede ser más corta).
Como resumen:
En la práctica habitual se actúa de la siguiente manera:
  • Para cateterísmos únicos o intermitentes se utlizan los de PVC, simples, sin balón, de punta recta (Nelaton) o angulada (Tiemann).
  • Para los sondajes temporales y permanentes se prefieren los de látex recubiertos de silicona o de silicona pura, tipo Foley, con dos o tres vías según cada caso.
El sistema colector
FIGURA 1
FIGURA 2
Los sistemas colectores se pueden clasificar desde diferentes puntos de vista:
  • Según la facilidad con la que se pueden contaminar: cerrados o abiertos (menos y más proclives a la contaminación respectivamente).
  • Según el tipo de paciente: encamado (sistema colector para cama) o ambulante (sistema colector para pierna).
Sistema colector cerrado
Es el más completo y seguro, ya que presenta varios mecanismos que dificultan la contaminación bacteriana. Consta de las siguientes partes: (Figura 1)
  • Tubo de drenaje. Es un tubo flexible que se encuentra en la parte superior de la bolsa y que está unido herméticamente a ella. Puede disponer de una o dos válvulas unidireccionales (una en la porción del tubo que conecta con la sonda urinaria y la otra en la zona de conexión con la bolsa de drenaje) que dificultan el reflujo de la orina.
  • Tubo de drenaje de la bolsa. Se halla situado en la parte inferior de la bolsa y también está unido herméticamente a ella. Posee una llave de paso que, al abrirla, permite el vaciado de la bolsa así como la posibilidad de tomar muestras (sistema cerrado).
  • Respiradero de la bolsa. Es un pequeño orificio por el que entra aire, con el fin de facilitar el vaciado de la bolsa.
  • Filtro para bacterias. El orificio del respiradero posee un filtro que impide que las bacterias del medio externo penetren en el sistema.
  • Dispositivo para colgar la bolsa. Se encuentra en su parte superior. Posee dos ganchos a modo de percha que permiten colgar la bolsa del lateral de la cama.
  • Escala graduada. Permite conocer la cantidad de orina existente en la bolsa en un momento dado.
Sistema colector abierto
La bolsa posee únicamente la escala graduada y el tubo de drenaje, lo cual presenta una serie de inconvenientes: (Figura 2)
  • No se puede vaciar cuando está llena de orina. Por ello, cada vez que se precisa el recambio de la bolsa, hay que desconectar el tubo de drenaje de la bolsa llena y conectar a la sonda una bolsa vacía (sistema abierto). Todo ello favorece la contaminación bacteriana.
  • No permite la toma de muestras.
Sistema colector para el paciente encamado
Se pueden emplear cualquiera de los dos que hemos descrito (abierto y cerrado). La capacidad de la bolsa es variable, aunque suele rondar los dos litros.
Sistema colector para el paciente ambulante
Es un sistema colector cerrado en el que lo que varía es el procedimiento de sujeción de la bolsa, ya que en este caso no se cuelga de la cama sino que se coloca en la pierna del paciente. Para ello, la bolsa presenta los siguientes elementos: (Figura 3)
  • Cuatro ojales, dos en su parte superior y dos en su parte inferior.
  • Dos tiras elásticas de unos 50 cm de largo y 2 de ancho. A lo largo de la tira hay una serie de ojales y dos botones que están colocados en los ojales de uno de los extremos de la tira.
Para sujetar la bolsa a la pierna del paciente se procede de la siguiente manera: (Figura 4)
FIGURA 3
FIGURA 4
  • Introducir una de las tiras a través de los ojales de la parte superior de la bolsa y la otra a través de los ojales de la parte inferior.
  • Colocar la bolsa sobre la pierna del paciente.
  • Rodear la pierna del paciente con la tira colocada en la parte superior de la bolsa y sujetarla con los botones. Hacer lo mismo con la tira de la parte inferior de la bolsa.
    En nuestra experiencia, este sistema de sujeción presenta una serie de problemas:
  • Las tiras, al ser elásticas, se incrustan en la piel, sobre todo cuando la bolsa está llena y aún se empeora la situación si el paciente presenta edemas.
  • Cuando la bolsa está llena (su capacidad suele ser de unos 750 ml), las tiras se retuercen o, incluso, no aguantan el peso de la bolsa y ésta se resbala.
  • Los botones que están en las tiras son pequeños y cuesta introducirlos en los ojales, que también son pequeños. La manipulación de este mecanismo no es fácil, lo cual se complica más si, por ejemplo, el paciente tiene déficit visual o es una persona mayor.
Para subsanar estos inconvenientes hemos modificado el sistema de sujeción de la bolsa, sustituyendo las tiras elásticas por una muñequeras de velcro de las que se emplean para la sujeción de pacientes adultos. Cada muñequera viene de fábrica con las siguientes características:
  • Medidas: 30 cm de largo por 7 de ancho.
  • En uno de sus extremos posee un velcro de 5 cm de largo por tres de ancho.
  • Cerca de uno de sus extremos presenta una tira cosida que sirve para la sujeción del paciente una vez que se le ha colocado la muñequera.
Con el fin de adaptar las muñequeras a nuestros fines, hemos introducido los siguientes cambios: (Figura 5)
  • Descoser y quitar la tira que sirve para la sujeción del paciente.
  • En una de las muñequeras coser, por el extremo que no tiene velcro, un trozo de unos 7-10 cm procedente de otra muñequera. La muñequera resultante es más larga y es la que se va a colocar en la parte proximal de la pierna (que es más gruesa).
  • Tomando como referencia los ojales de la bolsa, coser dos botones en cada una de las muñequeras (los botones serán de un tamaño adecuado para los ojales y la distancia entre ellos será más o menos igual a la que existe entre los ojales de la bolsa).
FIGURA 5
Una vez adaptadas las muñequeras, el procedimiento para la sujeción de la bolsa es como sigue: (Figura 6)
  • Pasar los botones de la tira que hemos alargado por los ojales superiores de la bolsa.
  • Pasar los botones de la tira más pequeña por los ojales inferiores de la bolsa.
  • Colocar la bolsa sobre la pierna del paciente y sujetarla mediante los velcros.
FIGURA 6
Las ventajas de este sistema son:
  • Las tiras son de un material suave y no elástico, por lo que no trillan la piel.
  • Las tiras, al ser más anchas, no se tuercen y aguantan bien el peso de la bolsa.
  • La manipulación de las tiras y de los botones es fácil (éstos han de medir alrededor de 2 cm, que es el tamaño de los ojales) y además se hace antes de colocar la bolsa sobre la pierna del paciente.
  • Para sujetar la bolsa sólo hay que pegar el velcro.
Como inconvenientes podemos señalar el tener que conseguir el material y tener que confeccionar el sistema.


COLOCACIÓN DE SONDAS VESICALES
El sondaje vesical es la colocación de un catéter a través de la uretra hasta la vejiga para drenar orina.
Según el tiempo de permanencia del catéter se puede hablar de:
  • Sondaje intermitente (ya sea único o repetido en el tiempo). Después de realizar el sondaje, se retira el catéter.
  • Sondaje temporal. Después de realizar el sondaje, el paciente permanece un tiempo definido con el catéter.
  • Sondaje permanente. Después de realizar el sondaje, el paciente ha de permanecer indefinidamente con el catéter (con los recambios correspondientes).
Objetivos del sondaje vesical
Los objetivos del sondaje permanente son:
  • Control de diuresis.
  • Cicatrización de las vías urinarias tras la cirugía.
  • Prevención de la tensión en heridas pélvicas y/o abdominales a causa de la distensión de la vejiga.
  • Proporción de una vía de drenaje o de lavado continuo de la vejiga.
Los objetivos del sondaje temporal son:
  • Vaciado de la vejiga en caso de retención de orina.
  • Obtención de una muestra de orina estéril.
  • Determinación de la cantidad de orina residual después de una micción.
En este capítulo nos ocuparemos del sondaje vesical permanente, puesto que es el más frecuente en una unidad de Críticos.


Procedimiento del sondaje vesical
Para la fase de higiene de los genitales:
  • Guantes desechables.
  • Toalla.
  • Gasas no estériles.
  • Dos jarras con agua tibia (una con agua y jabón y otra solo con agua).
  • Povidona yodada.
Para la fase de sondaje:
  • Sonda urinaria de calibre, tipo y material adecuados (al menos dos unidades, por si el primer intento de sondaje resulta fallido).
  • Sistema colector (si el sondaje es temporal o permanente).
  • Guantes estériles.
  • Paños de campo estériles.
  • Lubricante urológico anestésico (Xilocaína en gel)
  • Gasas estériles.
  • Jeringa de 10 ml.
  • Agua bidestilada.
  • Esparadrapo hipoalergénico.
  • Mascarilla facial
  • Solución antiséptica según el protocolo de desinfección del centro.
  • Jeringa de 2-5 cc. + aguja.
  • Bolsa colectora de circuito cerrado con grifo y soporte para la bolsa. Se considera sistema de circuito cerrado cuando consta de:
    • Cámara graduada para medir la cantidad de orina.
    • Válvula antirreflujo.
    • Zona para la toma de muestras por punción.
    • Sistema de vaciado en la parte inferior.
Una vez preparado el material, los pasos a seguir son:
  • Informe a la paciente del procedimiento que va a realizar y disponga las medidas necesarias para asegurar la intimidad.
  • Lávese las manos y enfúndese los guantes no estériles.
  • Coloque a la paciente en decúbito supino y pídale que flexione las rodillas apoyándose en los talones. A continuación, pídale que eleve la pelvis y coloque la cuña.
  • Compruebe que el agua está tibia y vierta un poco a chorro sobre la región genital, de tal manera que discurra en sentido pubis-ano.
  • Enjabone con una esponja el vello pubiano, la parte externa de los labios mayores y los pliegues inguinales.
  • Moje unas gasas en agua jabonosa. Separe los labios con la mano no dominante y con la otra realice la limpieza. Siguiendo el sentido pubis-ano, pase una gasa por el pliegue que existe entre los labios mayores y los menores. A continuación, pase otra gasa por la cara interna de los labios menores en sentido dentro-fuera. Finalmente, pase una torunda por el orificio anal y otra por el pliegue interglúteo. Utilice una gasa para cada pasada y deséchela. (Con todas estas medidas se evita la transmisión de microorganismos al meato urinario).
  • Aclare vertiendo abundante agua a chorro en sentido pubis-ano. Seque con gasas (siguiendo los movimientos ya descritos y empleando una gasa para cada pasada) y las externas con una toalla.
  • Después de realizar un lavado desinfectar con una gasa estéril impregnada en solución antiséptica.
Realización de la técnica
La enfermera realiza un lavado quirúrgico de manos y se coloca los guantes estériles. Con la ayuda de la auxiliar, que le va entregando el material, prepara un campo estéril en una mesa, colocando todo el material sobre la talla (gasas, guantes, jeringa, sonda, lubricante y sistema de bolsa colectora) y procede a su preparación que consiste en:
Montar el sistema de la bolsa colectora.
Cargar la jeringa con la cantidad de agua adecuada para el balón de la sonda que utilicemos.
Comprobar el buen funcionamiento del balón inyectando la cantidad recomendada de agua y esperando unos segundos tras los que se retirará el agua.
Aplicar el lubricante a la sonda.
Realizar el sondaje:

  • Procedimiento en mujeres.
Colocamos a la paciente en decúbito supino con las rodillas flexionadas y separadas. Realizamos la desinfección de la zona genital: separando la vulva con el pulgar y el índice de la mano no dominante, identificamos el meato urinario y lo limpiamos con una torunda impregnada de desinfectante, siempre con un movimiento descendente. Introducimos la sonda, previamente lubricada, lentamente y sin forzar hasta que comience a fluir la orina, entonces introducimos la sonda 2-3 cm. más, retiramos la guía e inflamos el balón con el agua bidestilada. Tiramos con suavidad de la sonda para comprobar que queda fijada.

  • Procedimiento en varones.
Colocamos al paciente en decúbito supino con las piernas estiradas. Sujetamos el pene en posición vertical con la mano no dominante, retraemos el prepucio y desinfectamos el meato urinario, ejecutando un movimiento circular de dentro hacia afuera con una torunda impregnada de desinfectante. Introducimos la sonda, previamente lubricada, lentamente y sin forzar hasta que encontramos un tope, inclinamos el pene 45o aproximadamente (esta posición favorece el paso por la uretra prostática) y continuamos entrando la sonda hasta que comience a fluir la orina. Introducimos la sonda 2-3 cm. más, e inflamos el balón con el agua bidestilada. Tiramos con suavidad de la sonda para comprobar que queda fijada.
Conectar la sonda a la bolsa colectora.
Proteger la conexión de la sonda con la bolsa con gasa estéril y povidona yodada.
Colocar la parte externa de la sonda de forma que se mantenga sin angulaciones, fijándola con esparadrapo en la cara interna del muslo de manera que impida tracciones de la uretra y a la vez permita la movilidad del paciente.
Desechar los residuos y material sobrante en los contenedores indicados.
Anotar en el registro de enfermería la fecha y hora del sondaje, tipo y nº de sonda, mililitros de agua que se han utilizado para inflar el balón, características de la orina y las observaciones que se crean necesarias.
Retirada de la sonda
La maniobra se realiza con guantes no estériles. Se desinfla el balón con una jeringa y se retira la sonda con suavidad y se limpia la zona genital con agua y jabón.
Anotar en el registro de enfermería la fecha y hora de la retirada y las observaciones que se crean necesarias.
Lavado de la sonda vesical
Aunque no es aconsejable manipular la sonda, en alguna ocasión puede ser necesario para mantener o recuperar la permeabilidad de la sonda. Es una técnica estéril.
Material:
Mascarilla.
Guantes estériles.
Gasa estéril.
Campo estéril
Jeringa de 50 cc. con cono de alimentación.
Solución salina estéril
Antiséptico
Procedimiento:
Explicamos al paciente lo que vamos a hacer Desconectamos la salida de la sonda.
Colocamos un campo estéril debajo de la conexión de la sonda con el sistema colector y cubrimos esta con una gasa empapada en antiséptico. Nos ponemos la mascarilla y guantes estériles, cargamos la jeringa e introducimos la solución salina, retiramos la jeringa y dejamos fluir por gravedad. Si no fluye, aspiramos para sacar el producto que origina la obstrucción y conectamos de nuevo la bolsa colectora. Si la sonda no recupera la permeabilidad, repetimos la maniobra y si no solucionamos el problema retiramos la sonda y realizamos un nuevo sondaje.

Complicaciones del sondaje vesical

Creación de una falsa vía por traumatismo en la mucosa uretral. No hay que forzar la introducción de la sonda, la cual debe entrar con suavidad. Si no se consigue el sondaje, se debe esperar un rato antes de realizar de nuevo la técnica.
Retención urinaria por obstrucción de la sonda. Esta obstrucción puede estar causada por acodamiento de la sonda y por coágulos, moco o por sedimentos de la orina.
Infección urinaria ascendente por migración de bacterias a través de la luz de la sonda.
Presencia de hematuria posterior al sondaje a causa de alguna pequeña herida provocada al realizar la técnica.
Las contraindicaciones son las siguientes:
  • Prostatitis aguda.
  • Uretritis aguda, flemones y abscesos periuretrales.
  • Estenosis o rigidez uretral (valorar individualmente).
  • Sospecha de rotura uretral traumática.
  • Alergia conocida a los anestésicos locales o al látex.
Observaciones
  • Ante el roce de la sonda con cualquier superficie no estéril, debemos cambiarla por una sonda nueva.
  • Si se introduce erróneamente la sonda en vagina, debe desecharse, desinfectar de nuevo la zona y usar una sonda nueva, repitiendo el procedimiento.
  • Para inflar el balón debe utilizarse agua bidestilada y no suero fisiológico, puesto que el sodio puede provocar la rotura del balón.
  • Inflar el balón con los mililitros de agua bidestilada que recomienda el fabricante. Esta maniobra no debe molestar al paciente.
  • Mantener la bolsa colectora siempre por debajo del nivel de la vejiga para evitar reflujos. Si hay que trasladar al paciente y se coloca la bolsa sobre la cama, se debe pinzar el tubo.
  • El sistema de sondaje permanente es un sistema cerrado, por lo que no debe desconectarse para limitar el riesgo de infección. Si hay que recoger una muestra se utilizará la zona de la tubuladura indicada para ello.
  • Una sonda permanente debe cambiarse cada 15-20 días, aunque las sondas de silicona pueden mantenerse un periodo más largo, de 2-4 meses.
  • La higiene de genitales y sonda debe hacerse una vez por turno como mínimo.
  • La bolsa colectora debe vaciarse cada vez que esté llena en dos tercios de su capacidad y cambiarse cada semana.
  • Este procedimiento constituye el principal factor de riesgo en la infección urinaria por lo que se debe realizar con técnica estéril y por personal altamente calificado

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Datos personales

Mi foto
Lcda. en Enfermería. Msc.Gerencia de Salud Pública. Diplomatura en: Docencia, Metodología e Investigación, Nefrología y Salud Ocupacional. Actualmente Bacherlor y Master en Ciencias Gerenciales.