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viernes, 29 de abril de 2011

DEFECACIÓN

La defecación es un acto parcialmente reflejo y parcialmente voluntario. La distensión del recto despierta el deseo de defecar. Provoca además la contracción refleja del colon sigmoideo y simultáneamente la relajación del esfínter anal interno (formado por musculatura lisa). Eventualmente se relaja voluntariamente el esfínter anal externo. La peristalsis masiva del colon lleva, como hemos dicho anteriormente, su contenido hacia el sigmoideo. Estas contracciones masivas pueden aparecer con la llegada del alimento al estómago (reflejo gastrocólico), lo que podría explicar el deseo de defecar después del desayuno. Con la defecación se vacía el recto, pero los movimientos del colon llevan al recto nuevas masas fecales que elevan la presión intrarrectal. Cuando esta presión llega a 40-50 mm de Hg. entra en acción nuevamente el reflejo y despierta el deseo de defecar. Con la distensión del recto se contrae por vía refleja el colon, se produce un acortamiento del recto y la relajación del esfínter anal interno. La contracción y relajación del esfínter anal externo de musculatura estriada, depende de la voluntad. Puede, por lo tanto, mantenerse cerrado a pesar de una presión rectal elevada. Ni las contracciones del recto, ni las del sigmoideo son capaces de vencer el efecto de la voluntad mientras no sobrepasan cierto límite. El contenido rectal vuelve en tal caso al colon. Mientras el esfínter anal externo está cerrado, no se produce defecación y el deseo de defecar puede desaparecer transitoriamente. Sólo con la abertura del esfínter rectal externo se inicia la defecación. La defecación se inicia con una inspiración profunda seguida de una espiración forzada por la glotis cerrada (pujo) que aumenta la presión intraabdominal. La presión abdominal desplaza el contenido del intestino grueso hacia el colon sigmoideo que, al ser distendido, se contrae por vía refleja. Al mismo tiempo se relaja el esfínter anal interno, también por un mecanismo reflejo. Finalmente, se relaja voluntariamente el esfínter anal externo y las masas fecales son expulsadas al exterior.
El vago disminuye y el simpático aumenta el tono de la musculatura lisa del esfínter interno. Los efectos son por lo tanto opuestos a los que estos mismos nervios ejercen en general sobre la musculatura lisa del tubo digestivo. El control nervioso de la defecación es, en primera línea, de carácter reflejo, cuyo centro primario. está ubicado en la parte sacral de la médula espinal. La defecación no se realiza si se interrumpe en algún punto el arco reflejo. En estas condiciones, se produce la retención transitoria de los excrementos hasta que el recto se llena en forma excesiva y sólo en este caso se produce su evacuación. Se trata, por lo tanto, de una defecación pasiva por incontinencia rectal. La incontinencia es transitoria y desaparece después de cierto tiempo, debido a que las fibras nerviosas de la pared rectal toman la función del centro sacral, reaparece la actividad refleja del colon y aumenta el tono del esfínter interno.
Existe en la parte inferior de la médula sacral un centro secundario de la defecación, el cual comanda una cadena de reflejos cuyo efecto final es la evacuación de las masas fecales acumuladas en el recto. Este centro secundario es más bien un concepto funcional que una formación anatómica. Se trata de un complejo neuronal que momentáneamente toma la función del centro primario y pone en marcha, por vía refleja, varios mecanismos controlados por diferentes segmentos neurovegetativos y nervios somáticos. Es así, como una lesión de la médula a un nivel más alto, en su segmento torácico o lumbar, por ejemplo, resulta en la suspensión de la defecación voluntaria. Después de varias semanas se restablece una defecación de tipo similar a la voluntaria, debido a la participación de este mecanismo espinal secundario. Reaparece la fase refleja de la defecación, pero ésta ahora requiere la distensión excesiva del sigmoideo. Como la lesión medular ha interrumpido las fibras sensitivas que transmiten a la corteza cerebral los impulsos aferentes provenientes del colon y recto, el individuo no siente la necesidad de defecar.

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Lcda. en Enfermería. Msc.Gerencia de Salud Pública. Diplomatura en: Docencia, Metodología e Investigación, Nefrología y Salud Ocupacional. Actualmente Bacherlor y Master en Ciencias Gerenciales.